El primer amor nunca se olvida…

Estándar

Nunca he tenido buena memoria. Tengo pocos recuerdos específicos de mi niñez, a los que se suma de vez en cuando alguna imagen que salta aleatoriamente en mi cabeza. Entre esos pocos recuerdos felices, muchos tienen que ver con mi padre, y la mayoría de estos están de alguna manera vinculados al fútbol.

Recuerdo cuando los sábados nos levantábamos muy temprano (o al menos lo era para mí), y nos íbamos a algún estadio que estaba en algún lugar entre Miraflores y Magdalena (calculo que era el Bonilla), para ver a sus amigos jugar en el campeonato del Banco. Del torneo y sus protagonistas no recuerdo nada. Me acuerdo de unos carritos que regalaba Coca Cola por esa época, que yo hacía andar por las maderas de las graderías, o por algún espacio donde no hubiera mucha tierra. Pero sobre todo, recuerdo el entusiasmo con el que me alistaba para ir a esos eventos que, objetivamente, no tendrían por qué ser tan significativos para mí.

Empecé a ver fútbol entre 1990 y ’91. Me quedaba todos los domingos hasta casi la medianoche viendo Goles en Acción, y casi no me importaba si no aguantaba el sueño hasta la hora de La Serie Rosa. Me encantaba el fútbol. Jugaba siempre que podía. Empecé a pararme afuera de mi casa a lanzar pelotazos contra la reja, esperando que alguien se me uniera y se formaran las pichangas. Pero eso vino después. Ya desde antes jugaba aunque sea solo, en el pasillo que unía mi cuarto con el de mis padres. Iba de un lado a otro, simulando estar en el partido que los adultos veían por televisión. Por aquel entonces me importaba más mi juego que lo que pasaba en el partido real.

sport boys callao

La primera vez que fui al estadio fue por esa época, a un Boys-Cristal en el Nacional, que creo terminó en empate (revisando estadísticas debe haber sido en el ’90, el 1-1 de la ida, o más probablemente, el 1-2 de la vuelta, porque sé que hubieron goles y que no ganó Cristal).

Sport Boys 1991. Fuente: Zona Rosada

Sport Boys 1991. Fuente: Zona Rosada

Mi padre era hincha del Boys y yo empecé a ver los partidos con él. Ese Boys de 1990 que ganó el primer torneo regional, con Marquinho, Paris, Duffó, Abel Lobatón, Adao, Ramón Anchisi… o el subcampeón del ’91 con Carty, Charún y Jacinto Rodríguez; y el del ’92, con el joven (y aún sano) “Kukín” Flores. Cómo no hacerse hincha de ese equipo extraordinario. Ya sé, tal vez el Cristal de esos años, y la U del 92-93, fueron también equipos sensacionales. Pero mi viejo me llevaba al estadio a ver al Boys y a mí me encantaba ver cómo le pegaban a la pelota Marquinho y Charún, la potencia de Paris y Adao, la magia de Kukín, la garra de Anchisi, las tapadas de Jacinto.

 

Recuerdo un partido especialmente, el 3-3 de 1991. Cristal acababa de dar la vuelta, y el Boys y la U, subcampeones de los dos torneos del año, debían definir quién lo acompañaría a la Libertadores. Era lo más cercano que había estado de ver una final (hasta el partido del ascenso con Cobresol, pero no era lo mismo) y fue todo lo emocionante que un chico de 7 años que empezaba a ir al estadio con su papá podía pedir. Empezó ganando el Boys con un gol tempranero de Germán Carty. Lo empató “Puchungo”, pero la Misilera se volvió a poner arriba con un (¿)cabezazo(?) de Paris antes del medio tiempo. “Balán” Gonzáles puso el 2-2 en el segundo tiempo. Y Roberto Martínez y Marquinho, ambos de penal, sellaron el marcador final. Probablemente los tres jugadores más representativos de ambos equipos ese año habían hecho los goles.

Y el partido se iba al alargue. Recuerdo oír a mi padre decir “30 minutos más de sufrimiento”, mientras nos sentábamos para ver el desenlace. El marcador no se movió más, y todo se definiría desde los doce pasos. Mi primera definición por penales, jugaba el Boys, y pateaban en el arco más cercano a nuestra posición (¿oriente-sur?). Vi a Jacinto enorme tapar dos penales y al Sport Boys imponerse 4-1, quedándose con el subcampeonato y clasificando a la Libertadores del año siguiente. Nunca me había sentido tan orgulloso de ser fanático de algo.

Pero hasta ahí llegaron los días buenos. Siguieron campañas no tan buenas, y algunas mediocres e intrascendentes por algunos años, hasta que en el ’98, volvimos a ser protagonistas. La rosada, con jugadores sin mucho renombre hasta entonces, hizo una gran campaña todo el año, siendo el equipo que más puntos sumó en total. Sin embargo, por esas cosas raras que tienen nuestros campeonatos, no solo no se coronó campeón, sino que ni siquiera logró clasificar a la Libertadores ni a la Conmebol. “Patucho”, “Pichicho”, “el Machi” Pinillos, el Gaby Silvera, “Cafú” Salazar, Johnny Vegas, el “Checho” Ibarra…  Recuerdo aún con rabia el último partido, 0-0 en el Cusco, con un Cienciano que se defendió todo el partido y celebró el empate como si fuera una final. Recuerdo unos años después, cuando viajé a Cusco, a un chibolo sacándome cachita por ese partido, “no pudieron dar la vuelta acá”. Casi le pego, pero me aguanté.

Fuente: Zona Rosada

Fuente: Zona Rosada

Luego vino el gran equipo del 2003. Otra vez armado con humildad, sin mucha bulla, pero que hizo el mejor fútbol que recuerdo en un equipo rosado en los últimos 20 años. Era un equipo de Sampaoli, después de todo. Corcuera, Prado, De la Haza, Piero Alva, el argentino Jeandet, el “Cabezón” Carmona, el gran Betito Araujo y el mejor Orejuela, pelearon todo el campeonato, con momentos de gran fútbol, incluídos el 4-3 con la U y el 4-2 a Cristal. Pero una vez más, nos quedamos sin nada. Una huelga de jugadores y resoluciones polémicas de la Asociación, hicieron que el campeonato se paralizara y que el Boys se quedara sin la Libertadores a la que de todas maneras hubiera accedido, ya que estaba peleando el título al momento de la paralización (fue tercero en el acumulado, pero eso no contó para la Asociación). El criterio para la baja y para el título fue “cómo quedó la tabla antes de la huelga”. Sin embargo, la clasificación a la Copa se resolvió siguiendo el principio de “hay equipos que aún pueden clasificar”.

Sampaoli empezó su carrera como DT entrenando al Boys. Fuente: Libero

Sampaoli empezó su carrera como DT entrenando al Boys. Fuente: Libero

Boys se negó a jugar una liguilla pre-Libertadores en protesta, sacaron la famosa camiseta “Dignidad” y empezó la crisis que arrastramos hasta hoy. Se fueron Sampaoli y los principales jugadores. Sin copa se fueron también los auspiciadores, y encima se alternaron una serie de incompetentes en la dirigencia.

Han pasado muchas cosas más desde ese 3 a 3 del ’91. Volvimos a clasificar a una Libertadores en el ’99 de la mano de Mifflin. Salvamos la baja en el 2006 en una dramática definición por penales contra Gálvez, que celebré como un título, el mismo día que Caretas me daba un premio por un cuento. Nos fuimos a la baja en el 2008 y volvimos a subir al año siguiente, con el golazo de Carlitos Elías y los penales de Waldir. Bajamos una vez más en el 2012 y el año pasado no estuvimos ni cerca de ascender.

 

 

Y así llegamos hasta hoy. Algo de masoquista innato debe haber cuando eres peruano y amas el fútbol. Con mayor razón si eres hincha del Sport Boys. Por si fuera poco, miro la Liga Española, y debo ser el único hincha del Valencia en Perú. Creo que ya he sufrido bastante. Pero parece que estaba en mi destino. Nací dos años después de la última participación peruana en un Mundial, y tenía 6 meses la última vez que la rosada dio la vuelta. ¿Será que yo traje la maldición?

¿Pero por qué algunos seguimos tan necios sufriendo con algo que rara vez nos da satisfacciones? Tal vez sea justamente por eso, porque las alegrías son tan escasas que se vuelven muy significativas. Pero, sobre todo, porque el primer amor nunca se olvida. Porque siempre tendremos los recuerdos de épocas mejores cuando fuimos felices juntos. Porque ser hincha del Boys siempre mantendrá viva la posibilidad de ir al estadio con mi viejo, y la emoción de esas primeras veces será exactamente la misma. Porque, como dijo alguna vez Del Piero, un caballero nunca abandona a su señora. Porque hubo una época en que todo era alegría, y seguimos soñando que pronto volverá a ser así. Que algún día volveré al Nacional o al Grau con mi padre, tal vez con mi hijo también, y veremos una nueva definición por penales, nos abrazaremos y celebraremos un título por fin. Nos miraremos y sonreiremos recordando todo lo que hemos pasado en esas gradas, y todo el tiempo que hemos esperado por ese momento.

Y sabremos que valió la pena. Que cada entrada que pagamos, cada canto que gritamos, cada insulto que lanzamos, cada uña que mordimos, y cada grito de gol que aguantamos, fueron solo la antesala de ese momento mágico en el que viendo jugar la rosada, las glorias pasadas volvamos a vivir. Pues como ayer, la de cuero la llevará un zaguero comiéndose al field. Porque la cruzará un half que domine igual que “Titina” y la dé en callejón. Que la coja un nuevo Campolo, que se escape y vaya solo y anide en el gol. El gol del triunfo, el gol del campeonato, el gol que siempre hemos querido gritar. Y estaremos felices de no haber abandonado nunca al primer amor.

Fuente: Descarga Rosada

Fuente: Descarga Rosada

Y gritaremos con más ganas que nunca ¡VAMOS BOYS!

Anuncios

12 comentarios en “El primer amor nunca se olvida…

  1. Angello Godenzi

    La verdad siempre he leído poquísimos post acerca de mi Boys en algún blog (y es que parece que los rosados somos asi, pocos pero únicos) pero ninguno ha logrado emocionarme tanto como este. Gracias infinitas de verdad, sobretodo por los 2 últimos párrafos, muy emotivos y también porque me enorgullece saber que hay más personas que comparten ese sentimiento, ese amor que uno no elije, ese amor por el SBA.
    Felicitaciones, éxitos y ¡VAMOS BOYS!

    Le gusta a 1 persona

  2. Victor

    Rosado, lo que has escrito refleja lo que los hinchas del Sport Boys vivimos y sentimos desde hace mucho tiempo. Es cierto q estamos en segunda división, q hace tiempo no logramos un titulo en primera, q no hay plata en el Club….pero todo eso lo compensamos con el enorme empuje de la Juventud Rosada, la eterna presencia de las barras Vamos Boys y Somos Boys, el cariño de toda la gente de la Provincia Constitucional y el cariño de los hinchas de la MISILERA q viven en todo el Perú y el mundo. Por eso…y pase lo q pase..el SPORT BOYS siempre ha sido, es y sera el SPORT BOYS…y ese espíritu, coraje y confraternidad solo se ve en los que somos hinchas del SPORT BOYS del CALLAO. ¡¡¡Vamos Boys!!!

    Le gusta a 1 persona

  3. ERNESTO BALUARTE

    Sabes una cosa hermano rosado derrame algunas lagrimas con la narracion de tus vivencias con el glorioso SBA yo tambien lo vivi con mi papa vi juntoa el campeonato de 1984 viniendo a pie desde el NACIONAL mi papa ya fallecido y cada vez que voy al estadio al estadio me acuerdo de el de la BARRA VAMOS BOYS de que como dice no somos del BOYS nacemos rosado orgullosos de gritar CHIMPUM CALLAO cosa que ninguno de los otros equipos tiene ese grito de guerra nosotros no vemos la categoria seguiremos al equipo hasta en la ligablo llevamos en el alma ese bichito que cada domingo renegamos y volvemos a estar ahi en la tribuna dejando la garganta ganando o perdiendo ese es el sentimiento como ningun otro VAMOS BOYS CAMPEON

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s